Por: Pedro Salomé / Geriatra
Pedro Salomé comparte su perspectiva como médico geriatra y activista social, enfocando su experiencia en la atención y acompañamiento integral de las personas mayores. Su relato personal, profesional y social abarca la importancia de la educación continua, la lucha por los derechos, el valor del apoyo social y la actitud positiva frente al envejecimiento.
Su vocación surgió desde niño, cuando jugaba a ser geriatra atendiendo a sus abuelos y sus amigos, motivado por la visión clara y afectuosa de su abuela, mujer analfabeta pero sabia e inteligente. Esta experiencia infantil sembró en él una semilla inconsciente que floreció años después en su carrera médica y dedicación a los adultos mayores.
Su familia es limeña, aunque sus abuelos paternos provenían de la región de Ancash, una zona con costa y sierra, de donde sus ancestros migraron a la capital en busca de mejores oportunidades. Pedro destaca el fuerte vínculo con sus raíces y el valor de esa historia que le dio una base para su compromiso actual.
Desde que terminó medicina se interesó en personas mayores, decidió especializarse en geriatría y ha desarrollado un trabajo multidimensional durante más de 25 años. Subraya que la dimensión social es la más determinante en la calidad de vida del adulto mayor, más allá de lo biológico y psicológico.
La visión tradicional del profesional de salud sobre el envejecimiento—centrada en el aspecto biológico o físico—es insuficiente. Lo social abarca vínculos, sentido de pertenencia y comunidad, elementos indispensables para una vida plena y feliz en la tercera edad. Ejemplifica esto al hablar del uso de tecnología para mantener relaciones sociales, como la comunicación con amigos mexicanos a distancia, sosteniendo que hoy los vínculos digitales son vitales y ya no pueden verse como algo negativo o trivial.
El concepto de «universidades de la tercera edad» o «universidades del adulto mayor», espacios dedicados a escuchar, educar, promover la salud física y mental, y establecer vínculos de apoyo. Se trata de lugares donde se promueven hábitos saludables —como una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, ejercicio físico adecuado, y la reducción en consumo de sal, azúcares y grasas— sin abandonar lo social. Es importante que las personas mayores aprovechen estos espacios para mantenerse activas, aprender y socializar, resultado que impacta favorablemente en su bienestar integral.
La importancia de los derechos y la lucha social
Existe una ley en Perú destinada a proteger a los adultos mayores, pero lamentablemente muchos beneficiarios ni siquiera la conocen. Por ello, es fundamental la difusión y la educación sobre los derechos de este grupo, para que puedan exigirlos con conocimiento y firmeza.
Los derechos no se suplican, se luchan y se consiguen, y anima a los adultos mayores a adoptar una postura propositiva, activa y digna, en lugar de una actitud suplicante o pasiva.
Hay una enorme diversidad que caracteriza a las personas mayores y a las culturas de los países latinoamericanos. Un amigo argentino dice: «Hay tantas vejeces como viejos hay», para ilustrar que cada envejecimiento es diferente y único. La importancia de la tolerancia hacia las diferencias políticas, culturales o personales, planteando que el respeto mutuo es clave para construir comunidades que se apoyen y se acompañen en esta etapa de la vida.
Socialización y salud mental
La soledad es un riesgo para la salud, estar en grupo, aún si no es el círculo familiar, es fundamental. La socialización aporta beneficios no solo emocionales, sino también físicos y cognitivos. En países como España, la vida social en bares y plazas fomenta la convivencia diaria entre los mayores.
Las actividades lúdicas, culturales y educativas —como la lectura, ver novelas o la participación en debates— son ejercicios mentales que mantienen activo el cerebro y ayudan a preservar la agilidad cognitiva.
La resiliencia, la aceptación y la fortaleza interior son aprendizajes valiosos para enfrentar el proceso del envejecimiento y la muerte.
En cuanto a hábitos saludables, es importante la buena alimentación basada en productos locales y naturales, practicar ejercicio regularmente y dominar herramientas tecnológicas. El celular y la computadora son herramientas imprescindibles para acceder a información, mantener comunicación y aprender continuamente.
Hoy quien no maneja la tecnología puede quedar excluido, por lo que la alfabetización digital para adultos mayores es crucial para aprovechar los beneficios de la era digital.
El envejecimiento debe ser visto con actitud positiva, como una etapa plena y vigorosa, no simplemente como un tiempo de declive o retiro absoluto. Las personas mayores son un ejemplo vivo para las generaciones más jóvenes, que deben verlos como modelos de vitalidad y compromiso social.
Invitemos a las personas mayores a ser visibles en la sociedad, exigir sus derechos, compartir sus conocimientos y mantener la alegría y la esperanza, porque «a mal tiempo, buena cara».
Las mascotas como compañeros incondicionales ofrecen apoyo emocional y compañía constante a las personas mayores, ayudando a romper la soledad y aportando bienestar.
Las personas mayores son el ejemplo vivo del envejecimiento y deben mostrar una actitud de fortaleza, alegría y participación activa. Hay mucho por aprender y desaprender. La vida sigue con nuevas etapas por descubrir.
Envejecer es un proceso valioso y digno, para ser vivido con entusiasmo y propósito.


