Vidas que inspiran

Antonio Argüelles

Travesía interminable

Tengo 64 años, nací el 15 de abril en Coyoacán. Salía a jugar tochito en la calle, podía andar en bicicleta y me iba en el trolebús a nadar a la alberca olímpica. Fui al Colegio Alemán, una experiencia para mí muy importante en términos de disciplina y el acercamiento a un idioma que no es muy común que los mexicanos hablemos o conozcamos aspectos de esa cultura.

Empecé a nadar competitivamente alrededor de los 9 años, esa fue la razón por la que me fui a vivir Estados Unidos. Terminé la prepa en el High School y después fui a la universidad de Stanford, estudié letras y economía. Conocí a alguien que fue mi profesor y después se convirtió en un gran amigo y mentor, el profesor-jefe Jaime Serra y cuando regresé a México me involucré con él en la vida pública cuando estuvo como Subsecretario y luego como Secretario de Comercio y Hacienda. He participado mucho en política, también he sido empresario, empecé mi primera empresa a los 14 años y fundé la Federación Mexicana de Triatlón. He escrito varios libros sobre administración pública y uno muy bueno sobre mis aventuras en el mar. Estoy a punto de sacar otro libro que se basa en mi historia, es para niños de entre 10 y 14 años. Doy conferencias y nado.

Nadas en la alberca con tu nieta.

Mi hijo tiene un doctorado en Stanford en ciencia política, es un profesor de tiempo completo, Lucía mi esposa se dedica al psicoanálisis, es editora. Itziar que es la mamá de mi nieta Aurelia es una gran artista, entonces imagínate dónde quedaba el abuelo Toño, yo decidí que iba a ser el abuelo que le iba a enseñar las cosas que desde mi punto de vista son importantes en la vida, una de ellas es que no tenga miedos. Algo que nos une muchísimo es llevarla a clase de natación. Yo le he ido enseñando como yo enseñaba cuando tenía 15-16 años, como enseñé a mi hija Jimena a nadar. Para mí es ese momento donde no hay posibilidad de que nadie más se meta, es totalmente mía y ha sido fascinante porque desde el primer día le gustó el agua.

¿Qué es para ti la natación?

Es una pregunta que hoy a mis 64 años me siguen haciendo porque sigo nadando y la natación ha significado diferentes cosas para mí en la vida. Todos tenemos una roca en la vida, para algunas personas esa roca es la familia, para otras esa roca es el trabajo, desgraciadamente para muchas personas el dinero es esa roca. Para mí el deporte y específicamente la natación ha sido esa roca, este espacio donde yo puedo regresar siempre a encontrarme y encontrar lo que a mí me gusta, me satisface. Cuando Felipe Muñoz gana la medalla de oro en el 68 yo me pongo como objetivo ir a unos juegos olímpicos y ganar una medalla olímpica y durante más de 10 años persigo ese sueño y me doy cuenta finalmente que no nací con los genes que se requieren, no solamente para ganar una medalla olímpica sino para ir a unos juegos olímpicos y entonces lo dejo y empiezo a hacer maratones, triatlones y fundo la Federación Mexicana de Triatlón. Hago que el triatlón sea un deporte, soy parte del grupo de personas que hacemos que el triatlón pueda ser un deporte olímpico y cuando iba a cumplir 40 años decido que quiero hacer algo algo interesante y pienso en irme al Everest con un amigo mío, Hugo Rodríguez, que es de las pocas personas en el mundo que ha podido dormir casi en la cima del Everest. Así que digo que me quiero ir al Everest y se me arma un una revolución en la casa, mis hijos están muy chicos, Jimena me dice que si me quiero suicidar que mejor me suicide aquí en la casa porque si me voy al Everest nunca van a encontrar mi mi cuerpo.

Regreso a nadar después de casi 20 años de no nadar y es cuando cruzo por primera vez el Canal de la Mancha y termino algo que se llama la triple Corona que es darle la vuelta a la isla de Manhattan, cruzar de la Isla de Catalina a la costa de California y el Canal de la Mancha y me convierto en el primer mexicano en lograr la Triple Corona. 10 años después me convierto en la primera persona en hacer la Triple Corona dos veces, ya con 50 años decido que ahora sí me voy a ir al Everest y anuncio que me voy. En la casa todos me dicen haz lo que se te dé la gana ya estás grandecito, ya no nos importa y entonces empiezo a entrenar para irme y me rompo la pierna, una fractura de estrés que es rarísima en el fémur y me manda mi doctor Clemente Ibarra una férula. Lo que no te he dicho es que la natación fue la primera medicina que tomé para mi hiperactividad, yo era un niño hiperactivo, bueno sigo siendo una persona hiperactiva. Un niño hiperactivo en el Colegio Alemán no era opción, sacaba malas calificaciones, me peleaba con con los niños porque aparte era muy grande, muy alto y gordito. La natación me dio la oportunidad de encontrar un espacio donde yo me volví muy bueno haciendo deporte. Imagínate una persona hiperactiva que lo mandan tres meses a la cama y podía yo andar con las muletas pero como a las 8 semanas le digo a Clemente: Déjame ir a la a la alberca te prometo que no voy a utilizar la pierna izquierda. Me dio permiso y salgo un día de nadar y bueno Imagínate si no puedes poner una pierna cómo te sales, tienes que arrastrarte y tirado como una ballena encallada mi amiga Pati se me acerca y me dice: ya estás muy viejo, cuando yo tenía como 53 años y además me dice: ya dedícate otra cosa, dile a Jimena y a David que tengan hijos para que tengas nietos y lo que no sabes es que ya no vas a ser el primer mexicano en lograr reto que lamzó Steven Munatones. Él es como el padrino de las aguas abiertas que son los siete mares y bueno cuando te dicen viejo o vieja como que duele y como que no lo dejas pasar tan fácilmente. Llegué a mi casa y averigüé que eran los siete mares y me di cuenta que yo tenía dos de esos siete mares y mi primer objetivo fue correr dos maratones para recuperarme de la pierna y estar seguro de que tenía la posibilidad de entrar mentalmente a un trabajo como el que iba a necesitar para poder hacer los 7 Mares. Anuncio que voy a hacer los 7 Mares y la primera pregunta que me hace todo el mundo es: ¿Pero por qué quieres hacer los siete mares? En ese momento yo ya había sido premio Nacional del Deporte, era miembro del Salón de la Fama, había ganado el premio con el mejor nadador del mundo de aguas abiertas.

Fue una gran experiencia porque aprendí en cada uno de los siete mares algo diferente. Yo ya había hecho la Mancha pero cuando doy conferencias y hablo sobre lo que aprendí de los siete mares, les digo a las personas que no hay edad para tener deseos, yo en ese momento tenía 55 años. Todos los seres humanos tenemos deseos. Todas las mañanas yo me levanto con deseos de lo que quiero hacer ese día pero también tengo deseos de lo que quiero hacer hacia delante. Empiezo nadando Gibraltar y allí aprendo lo impredecible que es la vida porque estoy a unos minutos de subirme al avión cuando me habla el capitán del del bote y me dice que ya no me vaya porque las condiciones climatológicas no me van a permitir nadar, que me quede en México y le digo estoy subiendo al avión, estoy aquí ya casi sentado y eso me me hizo llegar 32 horas después a Tarifa que es a partir de donde tú nadas y me encontré una nota en la que me decían: Toño tienes una buena y una mala noticia, la buena es que vas a nadar, la mala es que tienes que estar dentro de 6 horas en el puerto. Imagínate después de 32 horas de viaje, casi sin descansar. La vida es impredecible y eso fue lo que me enseñó Gibraltar. El tercer nado nos fuimos a Japón a intentar el nado de Tsugaru que es entre las dos Islas más grandes y ahí me quedó claro que hay que aprender a disfrutar la vida y muchas veces las personas nos enfocamos simplemente al final del camino y esto sucedió porque yo salgo de Gibraltar lastimado del brazo izquierdo y Jimena mi hija me manda un mensaje donde me dice: papá por primera vez hay posibilidades de que no termines un nado pero yo te quiero decir que para mí siempre seguirás siendo mi héroe y entonces eso me hizo reflexionar en elgo muy importante, lo relevante no era si cruzaba o no, sino el camino que había yo seguido para estar ahí, hay que aprender a disfrutar el camino. El cuarto nado fue el Canal de Molokai que es un nado que haces de la isla de Molokai a la Isla de Oahu en Hawaii. Ahí lo que aprendí es que uno siempre puede tener dudas y a las personas no nos gusta decir que tenemos dudas, siempre queremos aparentar que tenemos el control de todo lo que sucede y lo que lo que me pasó es que empecé a nadar en un mar calmado pero empezó a subir muchísimo el viento y en la noche había olas de casi 2 metros y medio y cuando llego al abastecimiento de las 10 horas pregunto que cuánto llevo recorrido y me dicen que no llevo ni la mitad y empiezo a dudar si voy a terminar este Molokai y me hago una serie de juegos mentales y cuando llego a a las 18 horas con 19 minutos que es lo que más había nadado yo en mi vida, reflexiono y solo sé que tengo dos opciones: una es hacerle como le hace la selección de fútbol, fuimos a hacer nuestro mejor esfuerzo y regresar a México. O dos, enfocar el problema de manera diferente y cuando uno tiene dudas muchas veces surgen porque vemos el problema de una sola manera y cuando lo ves de un enfoque diferente puedes encontrar soluciones y decidí que en lugar de saber que faltaban 24 horas pensé que eran 5 o 6 horas y terminé nadando en 23 horas con 18 minutos. Faltaban dos en estricto sentido, los dos que faltaban eran de agua muy fría, eran el Estrecho de Cook y el Canal del Norte. El Estrecho de Hook está en Nueva Zelanda y el Canal del Norte es un nado que haces entre Irlanda del Norte y Escocia. Me paso todo un año entrenando una vez al mes en agua muy fría en La Joya primero, luego en San Francisco pero al final del año no estoy seguro y decido hacer un nado en el mes de enero, cruzar Catalina y ahí es muy difícil porque el agua está muy fría, similar a lo que iba a enfrentar en Cook y aún más fría de lo que iba a ser en el Canal del Norte. Cuando tomas riesgos tienes dos posibles soluciones, uno que falles y podrás analizar lo que hiciste en el camino y dónde están las áreas de oportunidad para no fallar o que te vaya bien y entonces saber que estás listo. En mi caso me fue bien. Me voy a Nueva Zelanda y y ahí me doy cuenta de lo que es el poder de la mente, yo creo que muchas de las personas que te escuchan han de entender lo importante que es la meditación, el trabajo de interiorizar tus pensamientos, de ser capaz de relajarte. Yo empiezo a nadar en un mar muy calmado, ya sabía que venía una tormenta muy fuerte porque el capitán me dijo vas a tener la suerte de estar en ese momento que llaman la calma antes de la tormenta, tienes como 15 horas para hacerlo pero a la octava hora empezó a entrar el viento fuerte y más fuerte y de repente de estar nadando en un mar totalmente plano, otra vez olas y viento. Estaba nadando en paralelo a la isla porque estaba tan fuerte el viento y la corriente que no hubiera logrado nadar si no hubiera tenido el entrenamiento mental. Tengo uno más que es el Canal del norte, ahí tuve que enfrentar mi peor miedo. Cuando yo empecé en mi proyecto de cruce de los siete mares lo que sabía que iba a ser lo más difícil era la aclimatación al frío, el ser capaz de poder nadar a 13- 13.5 grados que fue lo que nadé y lo logré en 13 horas 32 minutos.

Después de terminar los siete mares nadé Catalina de ida y vuelta, ahí gané mi segundo Guinness por ser la persona de mayor de edad en lograrlo. Cuando hice los siete mares también me gané un récord Guinness por ser la persona de mayor edad en haberlo logrado. Entreno más o menos 2 horas todos los días y los fines de semana pueden ser de tres a seis y una vez al año nado durante 24 horas en segmentos de 4 horas, nadas 4 horas descansas 4 horas. Tienes que mantener tu cuerpo hidratado y con energía.

¿Cuál es tu siguiente reto?

Estoy preparándome para intentar cruzar el Canal de la Mancha. Cuando vas nadando no piensas, estás concentrado, es una meditación. Tienes que estar muy concentrado en lo que estás haciendo y la primera concentración tiene que ver con el estilo, imagínate que cuando nadas en la alberca hay una rayita que vas siguiendo y cada vez que metes el brazo lo metes en la misma posición y jalas igual, pero cuando estás en el mar, cuando sacas la mano y el brazo está el viento que lo puede hacer para cualquier lugar y cuando lo metes vas a estar en un momento en el que puede haber corrientes. Si no te fijas y no vas corrigiendo y lo vas haciendo en la misma forma todo el tiempo, empiezas a utilizar músculos que nunca usas y el desgaste es muy fuerte. Tienes que ir muy concentrado en la distancia que llevas de la lancha o del kayak. Hay una serie de de entrenamientos mentales que tengo para lograr tener la mente en blanco y no es sencillo. Mi entrenador mental se llama Jaime Delgado, tiene 67 años, es cinta negra octavo dan. Nos vemos una vez a la semana cuando estamos en la temporada fuerte y hacemos los ejercicios para mantener la mente en blanco para poder controlar los pensamientos negativos. Con el Chi kung libero mucha tensión en los tendones y puedo generar mucho más energía. Es una muy buena herramienta.

Cuentanos de tu proyecto Brazada a Brazada.

Al termino de los Siete Mares la pregunta que todo mundo me hacía es qué sigue. Yo me pongo dos objetivos, uno, que iba a escribir un libro sobre la experiencia y dos, dar conferencias, especialmente en colegios públicos.

Fui a dar una conferencia a un internado público en Sonora a puros niños de primaria y un niño al final se me acercó me dijo: A los cuántos años aprendiste a nadar y le digo pues como a los tres o cuatro. Yo tengo 10 y no voy poder ser como tú. En la familia cada año nos sentamos y decidimos qué proyectos vamos a apoyar y decidimos que íbamos a hacer un proyecto para enseñar a todos esos niños a nadar. Les regalamos trajes de baño, les dimos esa posibilidad de que aprendieran a nadar, al final del ciclo escolar se echaban de la plataforma de 10 metros y se volvió muy exitoso en Hermosillo. El secretario de educación me dijo: tienes un problema porque tengo aquí a las mamás de las escuelas que están cerca de la alberca donde llevas a los niños del internado y quieren hacer lo mismo. Entonces antes de la pandemia teníamos más de 1000 niños en este proyecto. Después vino la pandemia y se ha hecho muy difícil continuar. Yo espero que el próximo ciclo podamos hacer algo.

También nos fuimos a hacer campamentos de verano con los niños seris, son una etnia sonorense que viven frente al mar y los niños no saben nadar.

¿Cuándo sale tu próximo libro?

En noviembre. Se llama El mar no termina.

Si te vas a rendir hazlo sabiendo que hiciste todo lo necesario para poder tener lo que querías.

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