Mente

Cómo y para qué reinventarnos

Por: Pedro Haas

Un hombre con una intensa y exitosa trayectoria profesional que nos habla de cómo vive la jubilación.

¿Qué te han enseñado los años?

He reflexionado mucho últimamente en darme cuenta de cuánto tiempo ha tenido que pasar para entender cosas muy básicas, que uno pensaría que si se las hubieran enseñado antes las hubiera podido aprender mucho más temprano y te hubieran ahorrado muchos sinsabores y muchos errores.

Viví en muchos países cuando era niño porque mis papás me llevaban, mi padre era diplomático y después por azares de la vida y en un momento te das cuenta que muchas cosas suceden por un cierto condicionamiento que tienes en la vida, el hecho de que mis papás me hayan hecho viajar mucho desde niño y de que hubiera aprendido idiomas te predispone y las oportunidades te encuentran. Si no hablas idiomas es más difícil, si no tienes la costumbre de cambiar de país es un poco más complicado. Tu pasado también te condiciona hasta cierto punto y te lleva a tener la vida que tuviste. Si miro hacia atrás y pienso en cuáles son las cosas que hice que fueron absolutamente pensadas, meditadas, razonadas, planeadas, es muy poco. Las oportunidades se fueron presentando.

Estudié en México en la UNAM, economía, a media carrera me fui a terminar a Estados Unidos. Regresé a México, tenía yo en aquel entos 23 años, mi esposa estaba embarazada y necesitaba conseguir trabajo. Entré a trabajar a Banamex La persona con la que yo trabajaba en Banamex se fue director general y yo entré al gobierno, curiosamente era lo que yo siempre quise hacer. Mi padre trabajó muchos años en el gobierno francés y es posible que de ahí me viniera una cierta predilección por trabajar para el estado. Empecé a trabajar en temas de energía en la secretaría de patrimonio nacional. Luego a mi jefe lo mandaron de embajador a Japón, a mí me pareció fantástica la idea y yo levanté la mano para irme a Japón con el embajador. Regresé a México, entré a Pemex y estuve en 14 años y decidí pasar al sector privado.

¿Cómo te organizas en esta nueva etapa de persona mayor?

Cuando vino el covid y quedamos encerrados, mi mujer me confesó después que estaba muy preocupada porque pensó que yo me iba a trepar por las paredes. He viajado muchísimo, vivía en un avión, entonces el estar encerrados, no solo dejar de viajar sino estar encerrados en una casa era algo que le asustaba un poco. Y la verdad es que fue una época muy placentera tuvimos suerte porque nuestra casa es muy agradable. Creo que una de las cosas que desarrollé desde muy chico es la capacidad de adaptación. Esa capacidad de adaptación te ayuda en muchas otras circunstancias, como por ejemplo cambiar de trabajo, cambiar la velocidad de vida, ahora el ritmo es completamente distinto. Cuando dejas de tener la estructura de un trabajo tienes que adaptarte tú mismo, una con el objetivo de hacer esa transición de una forma ordenada y que no sea simplemente perder el tiempo. Vivo amenazado de expulsión de esta casa si la calidad de la comida disminuye, mi mujer tiene muchas cualidades pero no es cocinera, yo tengo la responsabilidad de mantener cierto estándar, jugamos con eso pero por mi está bien.

Algunas personas que han estado trabajando muchísimos años de repente a la hora que dejan de trabajar o trabajan menos extrañan mucho a los compañeros del trabajo o extrañan esa identidad que crearon con con el trabajo. Mis amistades están desperdigadas por el mundo porque he vivido en muchos lados y he conservado los vínculos y los medios electrónicos hoy en día te ayudan a hacer eso.

Hay que prepararse para la transición pero también depende de decisiones que uno ha tomado durante toda su vida, si toda tu definición existencial depende de tu actividad profesional y fuera de eso sientes que no eres nada por más que planees te vas a sentir muy mal, en el caso de las mujeres que son mamás, el día que los hijos se van de su casa sienten que se les acabó el mundo.

Se requiere tener una definición de ti mismo, que vaya más allá de la actividad que desempeñas.

Hay gente que vive al día, que no tiene ahorros por razones que no necesariamente son su responsabilidad, pero cuando de repente te quedas sin trabajo y dejas de tener la seguridad del depósito quincenal o mensual y no tienes el colchón que te va mantener, te puedes sentir muy desamparado y estar muy desamparado, ese es un tema muy importante. Depende de cómo te identificas a ti mismo, hay otro más serio que es cuando simplemente no tienes para vivir y eso representa un problema que tiene dos dimensiones, tiene una dimensión práctica en el sentido de que tienes que pagar la renta y la luz y comer pero también tiene una dimensión de dignidad personal. Hay una serie de cosas que no puedes y hacer que antes sí podías, se te complica la salud, en fin, toda una serie de temas y sucede a veces por razones que son imputables a la propia persona porque no fue previsora y porque gastó más de lo que tenía que gastar o a veces no es por su culpa. En México recordemos la crisis del 82 que se llevó entre las patas a mucha gente, personas que tenían deudas en dólares y empresas que quebraron, sucede sin que necesariamente sea tu culpa, aunque el efecto al final sea el mismo. Hay casos de personas que heredan en vida a los hijos y se quedan sin nada porque los hijos no actúan como los papás esperaban.

Me mueve muchísimo la curiosidad, el asombro y el aprendizaje de por vida. Hay una cosa que me parece importante, si encuentras que no solo te fastidian los jóvenes, sino que tú le fastidias a ellos, los jóvenes pueden ser 20, 30, 40 años y si sientes que tu conexión con ellos se va diluyendo eso es mala señal porque quiere decir que te estás desconectando del mundo que a ellos les importa, de lo que les es relevante y por lo tanto debería también de ser relevante para ti.

Al final de cuentas yo sí creo que el haber vivido muchos años te puede ayudar, es cierto también que la experiencia no necesariamente se mide por los años, porque si has vivido mucho tiempo y sigues haciendo las mismas tonterías quiere decir que tu experiencia acumulada es cero. También es un hecho que precisamente por haber acumulado experiencia y por tener tanta historia llega un momento en que se hacen surcos y hay cosas que no ves. Estar conectado con el mundo, con gente más joven te puede ayudar a salir de tus surcos y a ver las cosas de otra forma.

 

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