Vidas que inspiran

Dr. Diego Bernardini

La segunda mitad.

La nueva longevidad que estamos viviendo es un fenómeno novedoso, innovador y que al mismo tiempo es disruptivo porque está modulando desde distintas aproximaciones el desarrollo de la sociedad. Es muy interesante el poder concientizarnos sobre lo que está ocurriendo y sobre lo que nos va a ocurrir a nosotros el día de mañana cuando nos convirtamos en personas mayores.

Para aprender no hay límite, no hay fecha, no hay edad y yo creo que hoy la vida así como está planteada nos tiene que llevar a buscar aprender todos los días. Por otro lado también hay una realidad, yo estoy aprendendiendo de algo que estoy viviendo en en mi propia vida, todavía no soy considerado una persona mayor pero ya con 56 años atravesé muchas etapas. Estoy viviendo lo que se llama hoy la mediana edad, que es muy diferente a como se vivía antes y estoy aprendiendo a ver qué va a pasar con el Diego del futuro, con el Diego de la persona mayor. Les voy a contar algo que es quizás algo autorreferencial pero que es importante y lo cuento justamente porque me movilizó, en el último viaje a Buenos Aires fui a ver a mi cardiólogo y justamente me dijo: Mira ya pasaron 10 años de tu primera consulta ya tienes 56, hay que empezar a tomar ciertas precauciones y me impactó porque de alguna manera fue tomar conciencia de que hoy Diego con 56 años se está convirtiendo de a poco en una persona mayor. Me parece que eso es lo lo interesante en el sentido de que hoy con los temas médicos, con el aprendizaje, con la importancia de la salud, con todo lo nuevo que está surgiendo a partir de la longevidad, hoy podemos prepararnos para eso que viene y que con un poquito de suerte podríamos disfrutarlo.

Tu libro: La Segunda Mitad, está dedicado a decirnos cómo prepararnos.

Somos la primera generación que estamos viviendo esto y la sociedad no sabe cómo actuar. A envejecer también se aprende. Hace unas semanas fui al concierto de Patty Smith, que tiene 76 años, su banda, el guitarrista, el baterista, el bajista, todos tienen arriba de 70 años y miraba la platea y veía que claramente era predominantemente plateada y al mismo tiempo los veía como la acompañaban en las canciones y pensaba en, a ver si mi última abuela que falleció hace 4 años con más de 100 años, ella nunca se imaginó que iba a vivir más que su propia madre, mi bisabuela a quien conocí muy bien y que falleció con 90 años, las personas mayores de hoy se están encontrando con este fenómeno mientras que nosotros los que estamos entre los 70 y los 50 estamos viviendo un momento que es fundacional, era lo que yo percibía, lo que sentía en esa platea, eran personas que iban de los 50-70 y celebraban ese momento de ser protagonistas, de ser partícipes, de ir con jeans, con camisetas, sin importar la edad. Estamos viviendo un momento fundacional. Los que vienen detrás, quizás mi hijo que todavía le falta mucho, ellos ya van a crecer sabiendo que la longevidad va a ser algo bastante cierto, que van a poder vivir bien si tienen suerte y si se cuidan. Me parece que el gran cambio y el gran disfrute de esto lo estamos viviendo nosotros, los que estamos en esta mediana edad, una mediana edad que define nuestros gustos, nuestra experiencia, nuestra sabiduría, nuestras ganas de participar y es sensacional porque se abre todo un universo cuando supuestamente hemos crecido pensando que a esa edad ya íbamos a estar cancelados, fuera de onda y fíjate todo lo bueno que estamos pudiendo disfrutar y vivir.

La vida nos está poniendo otra vez a los de esta edad la oportunidad de cambiar la imagen del envejecimiento, de pelear contra el edadismo, de buscar cómo nos mantenemos sanos, nos está dando una oportunidad gigantesca de aprender.

No sé si quiero vivir hasta los 100 años, lo que sí tengo en claro es que quiero vivir bien hasta el último día que me toque vivir, sean 80, 70 o 110. Estamos viviendo una época donde parecería ser que todos queremos recetas, queremos arreglar nuestra vida con tips y la vida no son tips. El punto importante a entender es que hoy la ventaja que poseemos es tener algunas certezas que nos pueden guiar en la búsqueda de ese bienestar, hoy sabemos que si nos movemos, si comemos de una determinada manera, si mantenemos el peso, si descansamos, si tenemos vínculos, sabemos que vamos a pasarla bien, que vamos a tener un grado de calidad de vida bastante aceptable, si después nos toca vivir 100 años, que suerte y ojalá que llegue de la mejor manera posible. No estamos exentos de de riesgos, de miedos, de desafíos, pero hoy el panorama está mucho más claro.

¿Nos puedes hablar de cómo es nuestro capital y cómo podemos invertir?

Cuando cuando nuestros padres buscan alimentarnos bien, nos llevan a una escuela o nos llevan al médico, nos dan las vacunas, están garantizando o están buscando que nuestro desarrollo sea el más óptimo posible desde el punto de vista, desde la educación, el desarrollo cognitivo psicomotriz y esto ocurre a lo largo de toda nuestra vida y es más, cuando nos hacemos mayores, las personas mayores quienes hoy tienen más de 80 años les preguntamos qué es lo importante de sus vidas, nos suelen decir que la salud porque les permite independencia, les da autonomía, les permite hacer lo que les gusta y la salud como tal se convierte en un capital, porque es algo muy valioso para las personas y ese capital de salud  va a perder valor si te alimentas mal, si no te mueves, se va a depreciar, va a perder valor y probablemente enfermes, caigas en una situación de dependencia, inclusive hasta te ingresen en un hospital o en una institución, en cambio, si hoy independientemente de la edad uno busca vínculos afectivos, vínculos emocionales, vas a un taller sobre lectura, sales de casa, te vas a tener que vestir, movilizar, vas a tener estímulo cognitivo en ese círculo de taller y al mismo tiempo estímulo afectivo porque vas a conocer personas y vas a interactuar. Ahí ya reuniste tres o cuatro elementos que hoy sabemos que nos hacen vivir más tiempo y vivir mejor, de alguna manera estamos invirtiendo en ese capital, invirtiendo en nuestra salud, cuando hablamos de salud hablamos básicamente de autonomía, de la capacidad que tenemos de valernos por nosotros mismos. Cuando a las personas mayores de 80, 85 de 90 años se les pregunta dónde está la pérdida de ese bienestar lo suelen referir a cuando necesitan ayuda para salir de la cama, para vestirse, para alimentarse, por eso la salud se vuelve algo tan pero tan importante.

Hoy tenemos una tarea fundamental y en ese sentido lo hemos hablado muchas veces, tu rol como comunicadora y el de otros colegas comunicadores es cambiar esa narrativa donde no está mal decir viejo o vieja lo que está mal es el adjetivo que ponemos después, viejo pesada, vieja sucia, viejo verde, esas calificaciones que realmente no son buenas. De alguna manera tenemos que hacer entre todos ese cambio porque si no, vamos a sufrir las consecuencias y me parece que hoy estamos a tiempo de modificar esto.

Todos envejecemos todo el tiempo.

Tenemos buenas noticias, hoy sabemos que con hábitos de vida saludables se podrían llegar a prevenir cerca del 30 a 35 % del deterioro cognitivo, hoy sabemos que la actividad física aeróbica es un factor de protección contra ese deterioro. También sabemos que la persona que se mueve, que realiza actividad física no solo va a disminuir las probabilidades de un deterioro cognitivo, sino que si es una mujer las probabilidades de un cáncer de mama, si es un hombre la probabilidad de cáncer de colon disminuirán, pero además la disminución de la probabilidad de desarrollar un síndrome metabólico y luego una diabetes. Los hábitos de vida saludable tienen impacto en distintos problemas de salud de una manera preventiva. Hoy hacia donde tenemos que ir por lo menos hasta que tengamos un recurso terapéutico que sea accesible y sea eficaz, hoy no lo tenemos, es hacia la prevención y para la prevención se requiere de educación y una pedagogía de la longevidad, haciéndole entender a las personas que si adoptan ciertos hábitos de vida saludables probablemente vivan más tiempo lejos de la enfermedad.

En la Facultad de Medicina en la Universidad Nacional de Mar del Plata donde soy profesor, imparto una asignatura que se llama llama salud del adulto mayor, pero en la Universidad de Buenos Aires esa asignatura no existe. Todos tenemos que saber de longevidad.

El proceso de envejecimiento es intrínseco porque es individual y progresivo. Nada lo detiene, es irreversible. Es asincrónico, no todo el organismo envejece armónicamente ni al mismo tiempo.

La búsqueda de la fuente de la inmortalidad y de la eterna juventud existió siempre, pero me parece que tenemos que ser un poquito más humildes como seres vivos para poder entender que por ser seres vivos vamos a pasar por todas estas características.

Me parece que en economía de la longevidad el desafío es muy complejo, tiene distintos matices que afrontar. Tenemos que ser un poco más razonables y con los pies sobre la tierra entendiendo que no todo lo que brilla es plateado y que algunas personas mayores van a vivir bien, van a disfrutar ese momento y hay muchas otras que no, a las cuales tenemos que ayudar como sociedad, el gobierno tiene que ayudar y tenemos que afrontar un desafío que no nos deja exentos a cada uno de nosotros porque no sabemos que puede pasar en el futuro.

¿Cuál fue el objetivo al escribir tu libro La Segunda Mitad?

Me encontré con el desafío de generar un cambio de discurso, una nueva cultura, un análisis de un tema desde otro punto de vista, desde otra aproximación. Es un libro completamente optimista porque yo soy un optimista y creo que se puede ser optimista y al mismo tiempo busqué hacer una mezcla entre lo que es mi propia experiencia, mi conocimiento, yo llevo en esto cerca de 30 años, también porque empecé a interesarme por esto cuando todavía era un estudiante de medicina y al mismo tiempo basado en la evidencia más novedosa de ese momento. Me parece que es un libro que bueno que que consiguió su objetivo. Es un libro que nos dice qué recursos debemos considerar para poder vivir más tiempo y vivir mejor. Si uno no tiene la voluntad y se tira al costado del camino o se encierra en un cuarto oscuro no va a lograr nada.

La actitud es un estado de ánimo y es nuestro propio estado de ánimo lo que hace la diferencia.

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Que fortuna ser parte de este movimiento creador de acciones y propuestas por expertos en el bienestar integral de las personas mayores de hoy y del futuro. Gracias Robinson Cuadros por el trabajo realizado en el Congreso Latinoamericano de Gerontología y Geriatría COMLAT 2023. pic.twitter.com/yfMFvMw7jX

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