Por: Marina Montemayor / Terapeuta especialista en trauma
Las interacciones humanas, como reuniones familiares y celebraciones, generan un sentido de pertenencia y una respuesta bioquímica favorable en el cuerpo. Marina enfatiza que estas relaciones actúan como una «vitamina» esencial para la salud, pues al estar aislados, sobre todo a causa de fenómenos como la pandemia de COVID-19, el cuerpo puede sufrir deterioro físico y emocional. La falta de contacto humano afecta nuestro sistema nervioso, desgastando y «secando» el cuerpo, principalmente en adultos mayores.
Aunque la era digital ha facilitado la comunicación a distancia mediante herramientas como Zoom, también favorece la soledad y disminuye las interacciones cara a cara, que son vitales para el sistema nervioso y la salud emocional. La construcción de vínculos fuertes y humanos no puede ser reemplazada completamente por medios electrónicos.
Tipos de conversaciones y su impacto
- De clima: Conversaciones superficiales, como hablar del tiempo.
- De poder: Intercambios en los que cada persona intenta demostrar tener razón, generando conflicto y desgaste emocional.
- Conversaciones significativas: Son aquellas basadas en la escucha activa, el respeto y la conservación del vínculo, donde el objetivo principal no es ganar, sino mantener la relación, compartir ideas y nutrirse mutuamente.
Las conversaciones reales y profundas son consideradas un arte, requieren equilibrio para evitar que se conviertan en monólogos y para que ambos interlocutores se sientan escuchados y valorados.
Regulación del sistema nervioso y la teoría polivagal
El bienestar relacional afecta directamente la regulación del sistema nervioso autónomo. Según la teoría polivagal de Stephen Porges, la conexión social es un imperativo biológico que permite regular el cuerpo y la mente. El sistema nervioso tiene varios estados:
- Estado reptiliano: Defensa extrema, congelamiento.
- Estado mamífero: Defensa activa, con reacciones de pelear o huir.
- Estado humano (cerebro-corazón): Estado de seguridad y conexión con otros.
En la sociedad actual, el cuerpo se mantiene en estados de alerta y defensa debido a múltiples factores estresantes —noticias, clima, inseguridad—, lo que provoca desregulación y afecta la salud. La conciencia sobre nuestro estado nervioso es el primer paso para retornar a la regulación.
Se mencionan señales físicas de desregulación como sequedad en la boca, nerviosismo, tensión corporal, movimiento constante de las manos, que sirven como alertas para tomar medidas de autorregulación.
Estrategias simples para volver al equilibrio emocional:
- Identificar el peligro real (por ejemplo, la ansiedad ante una entrevista).
- Emplear técnicas de respiración y atención plena para calmar el cuerpo.
- Usar estímulos visuales, como observar plantas o luces tranquilas.
- Movimientos suaves o masajes, similares a ejercicios de taichí o acariciar la propia cara.
- Brainspotting: técnica que consiste en fijar la mirada en un objeto que da seguridad para permitir la descarga del estrés y la regulación automática del sistema nervioso.
Estas técnicas son económicas, prácticas y accesibles en cualquier momento o lugar, y ayudan a enviar señales al cuerpo de que está seguro, fundamental para la salud.
Importancia del nervio vago
El nervio vago, un nervio extenso que conecta corazón, pulmones y estómago con el cerebro, tiene un rol crucial en la autorregulación del sistema nervioso. Estimular el nervio vago con técnicas sencillas reduce el estrés y restablece la calma corporal. Hoy en día, gracias al avance en neurociencia y tecnología, se ha dado mayor protagonismo a este nervio y a los métodos que favorecen su activación.
Trauma y patrones de conducta
Las experiencias traumáticas infantiles generan «mapas neuronales» que, si no son sanados, llevan a repetir patrones de conducta dañinos en la adultez. Este fenómeno ocurre porque la mente intenta completar la experiencia traumática faltante, lo que puede involucrar reencontrarse con personas o situaciones que reactivan esos traumas incompletos.
La reconciliación y sanación implica incorporar nuevas experiencias emocionales positivas (representadas con colores simbólicos como rojo, azul o morado) que ayuden a desactivar esos patrones.
En general, la terapia es fundamental para este proceso de sanación, que se enfoca no solo en el pasado sino en construir futuros saludables a pesar de las circunstancias adversas.
Autoconocimiento y autoobservación para la salud emocional
Es importante identificar en qué estado del sistema nervioso nos encontramos a través de sensaciones o emociones:
- Estado dorsal: Apatía, tristeza, desmotivación.
- Estado simpático: Activación, estrés o agresividad.
- Estado ventral: Estado óptimo de calma, conexión y alegría.
Dependiendo del estado, la persona puede «autorecetarse» actividades que contribuyan a la regulación, desde movimiento moderado (bailar, yoga) hasta buscar la compañía o escucha de alguien significativo.
Las relaciones humanas, la socialización y el apoyo mutuo son herramientas poderosas para la recuperación y bienestar emocional. Fomentemos grupos pequeños de apoyo, donde las personas puedan compartir sus observaciones, experiencias y encontrar sostén mutuo.
Hay experiencias con grupos organizados a través de aplicaciones como WhatsApp, en los que se realizan ejercicios de auto observación y se comparte apoyo emocional, lo que constituye una «terapia del alma» basada en un vínculo seguro y constante.
Recomendaciones para cultivar bienestar social y emocional
- Abrirse a conversaciones genuinas con interés y escucha profunda.
- Generar espacios de encuentro, presenciales o virtuales, para compartir y nutrir vínculos.
- Salir a espacios públicos, interactuar con personas, observar, sonreír y sentirse parte de la humanidad.
- Involucrarse en actividades comunitarias o de aprendizaje, que amplían las redes sociales y fomentan el sentido de pertenencia.
Marina recalca que México posee una cultura solidaria y amorosa que puede y debe aprovecharse más para la mejora colectiva de la salud mental y emocional.
Mantenernos regulados, conscientes y cultivando la conversación y el vínculo humano es una medicina poderosa, natural y necesaria para la salud integral. Valoremos el contacto social como un recurso indispensable para la sanación y el bienestar, que la auto observación y prácticas sencillas sean incorporadas en el día a día para enfrentar los desafíos emocionales modernos.


