Por: Dr. Oscar Sánchez Escandón / Neurólogo, Neurofisiólogo y Medicina del Sueño.
La enfermedad vascular cerebral es un proceso degenerativo que afecta los vasos sanguíneos del cerebro. Se divide en dos grandes grupos:
- Infartos cerebrales isquémicos: causados por obstrucción o taponamiento arterial, que bloquea el flujo sanguíneo hacia el cerebro y provoca daño neuronal si la circulación no se restablece en minutos.
- Hemorragias cerebrales: ocasionadas por la ruptura o fuga de sangre en una arteria cerebral, lo que genera compresión local y daño neurológico.
Estos eventos producen una alteración aguda en la función neurológica, con síntomas como debilidad muscular en el lado opuesto al daño cerebral, alteraciones del lenguaje, la comprensión o la percepción, dependiendo de las áreas afectadas.
Factores de riesgo principales
Los factores asociados a la enfermedad vascular cerebral son los siguientes:
- Obesidad
- Hipertensión arterial
- Diabetes mellitus
- Tabaquismo
- Alcoholismo crónico
- Género femenino (por cuestiones hormonales)
- Trastornos de coagulación (discracias sanguíneas o alteraciones genéticas), que también pueden afectar a jóvenes
Para prevenir estos eventos, es fundamental controlar los factores de riesgo mediante:
- Evaluación cardiopulmonar y cardiocerebral: electrocardiograma para detectar arritmias, ecocardiograma y Doppler carotídeo para valorar circulación cerebral y cardíaca.
- Estudios de laboratorio: análisis de sangre para medir tiempos de coagulación, glucosa y perfil lipídico.
- Estudios de imagen cerebral: como tomografía o resonancia magnética para detectar daños o riesgos.
La atención urgente ante síntomas de posible ictus es vital: existe una ventana muy pequeña (aproximadamente 30 minutos a pocas horas) para tratar con anticoagulantes o procedimientos específicos. Sin embargo, este tratamiento solo debe darse bajo supervisión médica especializada, porque puede ser perjudicial si la causa es una hemorragia.
Se recomienda consultar a un neurólogo si se presentan síntomas como:
- Alteraciones de la sensibilidad o percepción visual/auditiva
- Problemas de movilidad o en el habla
- Cambios en la conciencia
- Dolores de cabeza persistentes o intensos
Estas señales pueden anticipar un evento vascular y permiten una intervención oportuna para evitar secuelas graves.
Los infartos silenciosos o lesiones microvasculares cerebrales acumuladas pueden confundirse o coexistir con el Alzheimer. La demencia vascular es causada por estos pequeños infartos y afecta la función cerebral, diferenciándose pues del Alzheimer puro.
Esto resalta la importancia de la prevención y la detección temprana de enfermedades vasculares cerebrales.
Importancia del sueño para la salud cerebral y general
El doctor Óscar también aborda el papel fundamental del sueño, especialmente en adultos mayores, pues un sueño fragmentado o deficiente está asociado con múltiples enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.
Fases del sueño
Explica que el sueño tiene varias etapas que son esenciales:
- Sueño ligero (N1 y N2): preparación para descanso profundo
- Sueño profundo o sueño de ondas lentas (N3): etapa reparadora, donde se realiza regeneración neuronal y funciones de limpieza cerebral a nivel linfático
- Sueño REM: fase clave para la memoria y aprendizaje
La falta de sueño profundo y sueño REM interfiere en estas funciones y contribuye a la acumulación de desechos en el cerebro, aumentando el riesgo de deterioros cognitivos.
Trastornos del sueño y apnea
El doctor resalta la apnea del sueño, que interrumpe la respiración y fragmenta el descanso, provocando fatiga, problemas cardiovasculares y aumento del riesgo de infartos cerebrales. El tratamiento estándar es el uso de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), que mantiene el flujo de oxígeno durante la noche.
Existen también cirugías especializadas para casos seleccionados de apnea, pero siempre bajo rigurosa evaluación médica.
La apnea aumenta el gasto cardíaco y la producción de orina, a la vez que impide la liberación adecuada de la hormona antidiurética que regula esta función, explicando por qué este síntoma no siempre se relaciona con problemas prostáticos ni solo afecta a los hombres.
Recomendaciones para cuidar la salud cerebrovascular y el sueño
Reglas básicas para prevenir enfermedades cerebrovasculares y mejorar la calidad del sueño:
- Dormir bien, entre 7 y 8 horas diarias
- Mantener alimentación balanceada que favorezca un peso saludable
- Realizar ejercicio físico moderado, al menos 30 minutos diarios de caminata consciente
- Controlar factores emocionales: ansiedad, estrés y depresión, buscando apoyo psicológico cuando sea necesario
- Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol
- Consultar a neurólogos o especialistas ante problemas neurológicos o trastornos del sueño
No ignores síntomas ni postergues la búsqueda de ayuda médica, porque el tiempo es crucial para evitar secuelas permanentes.
Neurofisiología y evaluación especializada
El doctor Óscar es neurólogo y neurofisiólogo, lo que le permite emplear estudios especializados para evaluar la función cerebral y nerviosa usando electrodos y otras técnicas que detectan alteraciones funcionales. Por ejemplo, en cirugías de columna se monitorea la función neurológica intraoperatoria para prevenir daños, reduciendo las complicaciones graves de hasta un 50% a menos del 1%.
Hay una estrecha relación entre enfermedades vasculares cerebrales, trastornos del sueño y el riesgo de padecer infartos cerebrales o demencias. La prevención se logra adoptando un estilo de vida saludable, con adecuada alimentación, ejercicio, control emocional y sueño reparador.
El reconocimiento de síntomas neurológicos o del sueño, la consulta oportuna con especialistas y el empleo de estudios diagnósticos son clave para reducir la incidencia de estos trastornos y mejorar la calidad de vida.
El sueño, en particular, es un pilar fundamental para la salud cerebral, con impactos directos en el funcionamiento corporal, la memoria y la prevención de enfermedades degenerativas.
El compromiso personal y social con el autocuidado y la educación médica continua son esenciales para atender estos problemas y garantizar una vida más larga y saludable.


