Vidas que inspiran

Mario Guerra

¿Por qué un hijo o una hija adultos deciden distanciarse para siempre de sus padres?

¿Por qué ocurre el distanciamiento con los hijos?

Puede pasar por tantas cosas, porque obviamente algo pasó o algo no pasó. En el pasado pudo haber ocurrido un desencuentro, puede haber resentimiento porque en la infancia o en la adolescencia hubo formas de crianza a lo mejor rígidas, a veces abusivas y el hijo adulto se encuentra resentido particularmente cuando ve que el padre o la madre no muestran señales de arrepentimiento o siguen activamente insistiendo en intervenir en la vida del hijo y entonces es mejor poner distancia, porque tal vez ya quieren intervenir con mi familia, con mis hijos, con mi pareja. Puede ser también que los padres hayan tenido expectativas muy rígidas sobre los hijos de lo que deberían haber sido, lo que deberían haber estudiado, con quién tenían que haberse casado, el número de hijos que debían tener y como los hijos no cumplieron con esos requisitos, los padres a veces prefieren decir esto no lo quiero, mejor me alejo porque tú no me haces sentir orgulloso o no hiciste lo que yo te dije que es correcto. Es muy variable el motivo de los resentimientos. A veces pasa también que los hijos con los padres adultos presionan con: ya te dijo el doctor que no puedes hacer esto, no comas tal cosa, tienes que hacer ejercicio, es la última vez que te tomas tu copita porque no te hace bien y llegan al grado de decirle al padre o la madre, yo creo que vas a vender esta casa porque está muy grande para ti, mejor te vamos a llevar un departamento donde vas a estar mejor y el padre y/o la madre dicen pero yo quiero estar aquí, es mi casa y me gusta, al menos deberían de preguntarme qué quiero. Causas hay muchas. Cada caso tendría tendría que verse en particular.

Cuando hablo de los ejemplos en los que algo pasó en la infancia, en la adolescencia, donde un padre o madre abusivos narcisistas pudieron haber hecho muchas cosas hay que ponerse a salvo y hasta a los hijos también si vemos que activamente un padre, una madre quieren casi adoptar a nuestros propios hijos para hacerlos a su modo. Yo creo que hay una corresponsabilidad y debemos hacernos la pregunta de cómo yo he contribuido a la toxicidad de esta relación, qué he hecho para que esto llegue a donde ha llegado. Me tocó un paciente que me dice, Mario quiero que oigas la conversación que tuve con mi madre, te voy a poner el audio y empieza muy correcta mi paciente diciéndole mamá quiero hablar contigo y quiero que hablemos en paz. Esta es una llamada para poder aclarar las cosas y ver si podemos llegar a un acuerdo, yo dije la mamá ahorita va a protestar pero le dijo sí está bien yo te escucho. Entonces voy a empezar y fíjate que tu conducta tóxica ya me tiene muy cansada y yo no quiero volver a saber de ti y la señora escuchando, y le dijo la hija ya acabé y la mamá dice, entonces déjame decirte que como yo veo las cosas y dice la hija, no, es que ves como tú siempre ves las cosas y la mamá le decía a ver yo te dejé hablar déjame hablar tú también, y la hija dice: ves que ya vas a empezar con tus mentiras y ya cuando terminó le digo es que no la dejaste hablar, todo empezó muy bien pero te soltaste como hilo de media y de verdad hasta un borrego hubiera protestado, cualquiera se hubiera sentido lastimado, ofendido con con esas acusaciones, con esas críticas, con esos juicios, con el te prohíbo que vuelvas a venir y ya les avisé a los policías de la caseta para que no te dejen pasar. Cuando le hago ver esto a mi paciente me dice ay creo que sí la regué y le digo pues creo que sí en esta llamada al menos sí, pero esta llamada es la muestra y para muestra basta un botón de cómo es la interacción y a veces no nos damos cuenta. Claramente habría que poner límites y hasta a veces fronteras y barreras a personas que actúen de manera tóxica, manipuladora, crítica o muy demandante con nosotros, pero antes de hacer eso sí valdría la pena que nos preguntemos ¿no seré yo también un factor que está afectando esa relación?

Como papás tenemos que voltear a ver cómo he construido la relación con mis hijos, claramente hay cosas que no nos van a gustar. Hay cosas que no vamos a aprobar de las elecciones del otro, desde que mi papá o mi mamá vuelvan a rehacer su vida emocional con alguien, hasta que no la quieran rehacer con nadie. Es cierto que los factores de dinero pueden influir porque pensamos que va a llegar alguien vividor a quedarse con la mitad que a mi madre o a mi padre le correspondía, pero es su dinero y esa persona sabrá lo que hace. Tendríamos que mirar que una cosa es no estar de acuerdo con lo que se hace y otra cosa es llegar al punto de este enojo donde estás matando a la otra persona porque ya no pronuncias su nombre, porque no la invitas a la boda, porque no le avisas que nacieron los nietos, insisto, salvo que verdadera y objetivamente sea una persona tóxica o que haya cometido algún tipo de abuso.

La influencia de los terceros también se puede volver un factor que ayude o un factor que afecte. Hemos conocido todos seguramente familias donde el yerno o la nuera son causa y condición de la separación entre padres e hijos adultos porque están metiéndole ideas y claramente el hijo o la hija si no tienen el carácter bien puesto dicen, con la que vivo es con mi pareja y para llevar la fiesta en paz mejora ahí muere con mi papá o con mi mamá. Son factores que no solamente dependen de los dos sino dependen también a veces de terceros.

Vale la pena preguntarle a personas objetivas sobre cómo ven el asunto, por eso los terapeutas son valiosos, pues no está ni de un lado ni del otro este y tratan de que tengas una visión objetiva de lo que está pasando.

Tengamos acercamientos genuinos, luego nos acercamos con quejas, achaques, porque pensamos que esa es la manera, más allá del puro gusto de estar, reconozcamos en qué hemos metido la pata, podríamos decir, me doy cuenta que no he actuado correctamente, quisiera que me des una oportunidad para volver a acercarnos. Existe el mito de que los papás no tienen que pedir perdón porque son los papás, y dicen, si el quiere que venga y me pida perdón, pero también en nosotros debe caber la humildad, la generosidad, si fuera el caso.

Si ya has intentado todo tipo de acercamientos, ecuánimes, humildes y aún así se te cierra la puerta es lamentable pero tendríamos que asumir finalmente que ese hijo o hija es adulto y que debe tener razones que no nos revela y por más trabajo que nos cueste entender, tendríamos que respetar y aceptar el distanciamiento temporalmente. Tampoco se trata de que por ser el padre o la madre tienen que aguantar a los hijos, eso es un mito. A veces a los hijos también hay que decirles, oye no me hables así. No porque sea tu papá o tu mamá, sino porque soy una persona y no me gusta que me hablen de esta manera. A veces tenemos que asumir que hay relaciones que no tienen remedio.

Hay que aprender a poner límites cuando alguien nos lastima para poder resguardar nuestro bienestar emocional. Sea quien sea.

¿Cómo te ayudas para estar bien?

Yo tenía una paciente hace años que con su única hija no tenía una buena relación, ella le insistía y la buscaba y la hija le reclamaba, es que tú nunca estuviste en mi infancia y la madre le decía es que tuve que trabajar porque tu papá nos dejó, y la hija insistía, tú nunca estabas conmigo cuando más te necesité. La paciente me decía, es cierto que la dejaba al cuidado de otra persona pero es que yo tenía que trabajar, tenía que salir adelante porque estábamos solas ella y yo y ahora mi hija es lo que me reprocha, que no estuve. El punto es que llegaban las navidades y me decía es que ya le pregunté a mi hija y me dijo que no va a salir y luego me entero que se fue con otra familia o parte de la familia que tampoco me habla o se fue con la tía o la prima y conmigo no quiere estar y le digo, pues es que ya está claro que no quiere estar y me decía, es que no me quiero quedar sola y yo le decía por qué no procuras que tus relaciones estén fortalecidas con otra parte de la familia. Y ahí estaba el autocastigo, como he sido mala mamá yo mejor me voy a quedar sola. Parece que hay que mantener ocultos estos problemas, porque son temas tabú en la sociedad, y surgen conversaciones como, por qué no vino tu mamá – pues no se se sintió mal – es que fue de viaje, justificamos al otro en lugar de decir no nos estamos llevando bien ahorita pero yo vine porque ustedes son mi familia, porque no quiero estar sin ustedes.

Habrá que preguntarse qué hice con mi vida social por qué no tengo a mi hijo o a mi hija cerca de mí, porque no tengo familia o amigos o personas que estén cerca de mí, a lo mejor yo he contribuido a mi aislamiento.

Yo creo que siempre hay que dejar la puerta abierta, salvo excepciones, me refiero a casos donde realmente haya habido un tipo de abuso activo, pero salvo que haya sido un enojo, un malentendido, un distanciamiento por lo que sea yo creo que no deberíamos cerrar la puerta permanentemente. La madurez no llega a los 18 años ni a los 21, puede ser que no hayas madurado emocionalmente hasta los 70-80 y cuando llega la madurez estos cambios de perspectiva nos permiten bajar las defensas y buscar un acercamiento distinto.

Reconocerse es volverse a conocer y tener un reconocimiento de las dificultades que cada uno por separado pudo haber estado atravesando, es bien común hacer juicios del padre que nunca estuvo, de la madre que abandonó y no conocemos el contexto. No estoy justificando a nadie, lo único que estoy diciendo es que a habría que conocer historias verdaderas de lo que está pasando.

Es posible que haya padres y madres que activamente estén tratando de manipular la vida de los hijos. Tenemos a los padres vivos, a los padres muertos que siguen teniendo un papel activo, pero somos nosotros finalmente como hijos los que los estamos colocando en un pedestal o en los infiernos. Si de verdad las cosas estuvieron tan mal que sea el juicio de la historia el que proporcione el evidencia y no nosotros cegados por el enojo, por el resentimiento o por la culpa.

De repente las personas me dicen es que ya estoy grande para aprender y yo creo que no, uno siempre puede aprender, vamos madurando,cambiando la perspectiva, vamos poniendo la atención y el acento en cosas que son realmente importantes, ya no en minucias y en formas. Tu madre y tu padre son personas como tú y metieron la pata y como tú creían que estaban haciendo bien, por más rígidos que pudieron haber sido, por más demandantes contigo, creían que estaban haciendo lo correcto. Como tú se arrepienten también y como tú a veces no se arrepienten, como tú reconocen y a veces no reconocen, por eso mantengamos la puerta abierta. En qué casos no buscar el reencuentro, cuando verdaderamente de cualquiera de los dos lados haya un abuso y maltrato activo, que cada que vez que me acerco hay insultos, ofensas, amenazas, críticas.

Hay que ejercer la humildad, la buena voluntad donde sea posible y donde no, hay que ponerse a salvo, hay que salvar la integridad, la dignidad.

 

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