Por: Doctor Pepe Valencia
Empecé a atender personas mayores en un centro geriátrico en Guadalajara. Durante muchos años me estuve preguntando por el origen de las enfermedades. No me convencía que la necesidad de medicar a la persona cuando realmente estaba triste o estaba deprimida. Mi campo estaba en ese momento con la persona mayor y poco a poco empecé a integrar algo que le llamo historia personal, que es independiente de la historia clínica. Les preguntaba sobre las primeras incidencias de su vida, eventos tristes, accidentes, pérdidas, la música que más les gustaba, alimentos, peleas entre sus padres, por ahí empecé a unir poco a poco el factor emocional de nuestro pasado con patologías del momento presente y esa historia personal nos da la pista.
Yo no recuerdo bien pero me imagino que andaba sobre los 5-6 años, mataron a mi perrito y estuve llorando mucho tiempo, está en el cielo me decían, cosas que yo no creía, pero lo recuerdo y hago mis anotaciones mentales y empecé a darme cuenta que las enfermedades tienen un origen emocional, no existe una enfermedad si no tiene un componente emocional y así de fuerte deja una huella tan poderosa que afecta el bienestar en todos los sentidos del ser humano. También desarrolla lo que llamo el síndrome de la esponja, empieza a absorber todo aquello que le fue da dañino y le da más importancia. Fui anotando también sus dietas, en el caso de la diabetes tienen mucho que ver las instrucciones que daba la abuela, el abuelo, los padres y todo ello es una historia muy interesante. No son solamente las situaciones negativas que se presentaron en su pasado o las que tienen arrastrando dolores, sino también la ausencia de perdón, aceptar que tal o cual situación es parte de una enseñanza que nos otorga la vida, que nos ofrece y se nos da para crecimiento. Poco a poco se va manifestando como malestar físico hasta que empieza la enfermedad. Eso lo estuve analizando en cada una de las personas, porque me pasaba horas con ellos platicando, de ahí nació mi actual idea de hacer un taller que llamo Escribir para sanar.
Con la influencia y ayuda de amigos psicólogos empezaba a decirles vayamos a tu pasado para poder “borrar” esa circunstancia negativa, puede sonar mágico, increíble, pero cuando me aferré a todo eso empecé a quitar medicamentos y el residente que estaba en el centro geriátrico se hacía más dueño de sus emociones, empezaba a cambiar la situación. Empezaba a cambiar su estado de ánimo, había sonrisas, quería participar en juegos.
Hay factores superiores todavía que están dentro del ser humano, que están contenidos en este cuerpo, hay factores que están generando esas alteraciones que finalmente nos llevan a la muerte por insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal.
Me ha causado mucho interés el platicar con las familias, empiezo a encontrar ciertos factores de su pasado, algunas patologías del orden psiquiátrico están profundamente arraigadas en el ser humano y no las ha podido liberar adecuadamente, entonces viene un proceso, obvio los protocolos médicos y empiezan a darle medicamentos para controlar sus estadíos quizás de agresividad, de depresión, quizá de optimismo, pero no se cura.
Brian Weiss es el padre del estudio de la regresión, para analizar la situación de vida del paciente y poder encontrar el origen actual. Un experimento muy valioso que me hizo aferrarme más a esto fue que una chica de 20 años que no es común que tengan cáncer de hígado a esa edad, ella lo tenía y ya había hecho mil cosas y finalmente asistió con el doctor Weiss y se fueron a generaciones anteriores, no solamente cuando ella estaba a los 2 años o dentro de la matriz, sino a la generación anterior y la anterior y al cabo de varias se dieron cuenta que su tatarabuelo había muerto por un piquete con cuchillo precisamente en el hígado. Trabajaron en su caso y la mujer sanó.
Sabemos cada vez más que las emociones influyen mucho en la salud.
¿Qué nos recomiendas como personas mayores para no ser campo fértil para atraer enfermedad?
En el 99 un amigo muy querido, quien me llevó a conocer la tanatología murió en mis brazos. Él me hizo una pregunta: ¿Por Qué la gente que biológica o clínicamente debe morir, no muere? Entonces cayó a mis manos uno de los libros de Elisabeth Kübler-Ross, La rueda de la vida, luego Sobre la muerte y los moribundos y encontré la respuesta, ese ser humano no muere porque no ha completado uno de los círculos o algo de su pasado y cuando esa persona está sufriendo tal vez alguna pérdida importante, el tanatólogo, el psicólogo, puede ayudar enormemente para conducirlo a través de un proceso muy preciso y llevarlo a la aceptación, una vez que lo acepta y que dice para qué me fue dado esto y se responde a través de ese proceso del orden psicológico, de esa terapia y evalúa lo que aprendió y como lo puede utilizar, esa huella quizá no desaparezca pero ya no lastima.
Todo lo que sucede todos los días de nuestra existencia tiene una explicación o tiene un para qué. Hoy tenemos que construir nuestro futuro con la experiencia y la perspectiva que nos han dado los años para que nos mantengamos más sanos y más equilibrados.
Tenemos que aprender a buscar por dónde, para qué. La edad no debe limitar la expresión sexual, la sexualidad es en la mayoría de las ocasiones más importante que el amor. Por ejemplo, es que en cuanto la vi, mis ojos se enamoraron, mi cuerpo se enamoró del cuerpo de ella, de sus formas, su mirada, su sonrisa, eso es sexualidad no es amor, no la amas desde que la conociste, se puede expresar eso pero tal vez lo que quisiera decir es que me moría de ganas de abrazarla, eso es sexualidad, es una característica de todos los seres humanos.
Yo empecé a dejar la bata y empecé a dejar la postura formal y les decía pedazo de mi vida qué quiere que haga yo por usted en este momento, algunos me pedían un abrazo, hombres o mujeres. Es un contacto cuerpo con cuerpo y es cuerpo con géneros diferentes hombre y mujer, eso pudiera ser mucho más motivador que cualquier medicamento, yo digo que son la abrazoterapia y la apapachoterapia los mejores medicamentos.
Puedes tener una vida sexual plena también si estás con una pareja, si estás contento, es algo muy importante y hay que defender nuestros derechos, no hay que pedir permiso a nadie. Una aclaración, sexualidad no es lo mismo que genitalidad, ciertamente hay ciertas situaciones que se van presentando con el paso del tiempo y también con las las creencias. Cada parte de nuestro cuerpo es un órgano sexual y no le damos énfasis. El hombre centra su sexualidad en el área genital, la mujer en todo el cuerpo. Los hombres deberíamos acercarnos a cualquier edad, pero especialmente en esta edad a la mujer con toda la ternura, despertando la respuesta de cada célula, de cada órgano, de su piel como si fuera una poesía, como algo profundo, yo creo que la expresión sexual así es maravillosa. Debemos ver más seres humanos que casos clínicos. Hay un libro que me encanta que es Nueve decanas al aire, 9 mujeres escribieron su libro hablando del erotismo. Todas ellas reconocieron frente al espejo, frente al libro y frente al micrófono cuánta sexualidad estaba reprimida y cómo cuando se atrevieron a expresarlo su vida cambió.
¿Cuál es nuestro compromiso con la vida?
Siempre he analizado mi envejecimiento porque creo firmemente que debemos empezar por nosotros mismos. El estar presente en esta vida y estar vivo en esta etapa no es casualidad, es una cosa mucho más profunda. El paso del tiempo me hizo entender que hay cuatro compromisos que yo tengo.
- El primero es ser feliz. La felicidad no consiste en estar todo el tiempo carcajeandome, tenemos altas y bajas y podemos comprender el por qué y el para qué sucede tal o cual cosa.
- El segundo es aprender todo lo posible para ejercer la tercera etapa y compartir todo lo aprendido.
- El tercero es dejar este mundo mejor de como lo encontré. Es terrible lo que está sucediendo, yo no puedo hacer nada por Medio Oriente, pero puedo hacer primero por mí y enseguida por todo lo que está a mi alrededor, por aquellas personas que se acercan para brindarles algo.
- El cuarto es hacer del amor una forma de vida.


