Por: Psicóloga Arlen Solodkin
Fue muy importante mi acercamiento inicial a Seligman y luego a Tal Ben-Shahar, otro referente en estudios de la felicidad y liderazgo, cuyo curso en Harvard fue el más popular de la historia. Logré traer la certificación en estudios de la felicidad a Latinoamérica y desarrollo actualmente la maestría en esa materia.
Tanto Seligman como Ben-Shahar han tenido trayectorias personales complejas, no siempre optimistas, pero su búsqueda constante de significado y felicidad los llevó a crear modelos y herramientas científicas para ayudar a otros.
La psicología positiva, como campo, surgió para dar un giro en el enfoque tradicional de la salud mental. En lugar de centrarse solo en resolver problemas o disminuir el sufrimiento, propone reconocer y aprovechar las capacidades y recursos internos de las personas para construir vidas plenas y satisfactorias. Este enfoque fue impulsado hace más de 30 años por Martin Seligman, considerado el padre de esta disciplina.
Fundamentos y Modelo PERMA
Seligman desarrolló el modelo PERMA, que resume los pilares del bienestar:
- Emociones positivas: Reconocer y cultivar estados emocionales que contribuyan a la salud mental.
- Involucramiento: Sentirse profundamente conectado con las actividades que realizamos.
- Relaciones positivas: Fomentar vínculos saludables y enriquecedores.
- Significado y propósito: Encontrar sentido en la vida y sus acciones.
- Logros: Establecer y alcanzar metas que motivan y promueven el crecimiento personal.
Este modelo contribuye a transformar una existencia ordinaria en algo extraordinario, ayudando a vivir con plenitud en muchos aspectos: emocional, espiritual, intelectual y social.
La psicología positiva ha influido significativamente en diversos ámbitos:
- Políticas públicas y sociales.
- Educación positiva.
- Organizaciones y entornos laborales.
- Incluso ha buscado vincularse con religiones y gobiernos para conectar a la humanidad en común.
El enfoque se aleja de medir la plenitud solo en términos económicos o productivos, y propone medir la felicidad a partir de las emociones, relaciones, sentido y propósito.
Esperanza como motor de cambio
La esperanza se presenta como un concepto esencial, especialmente en tiempos complejos donde la información y las voces están al alcance, pero también donde puede imperar el sentimiento de impotencia o desamparo. La acción, la proactividad y las creencias en nuestras capacidades (autoeficacia) son vistas como medios para superar la desesperanza y fomentar un círculo virtuoso de mejora continua.
Los tres elementos clave de la esperanza son:
- Optimismo: La capacidad cognitiva de imaginar un futuro mejor.
- Imaginación: Flexibilidad para explorar diferentes caminos y oportunidades.
- Autoeficacia: Creencia en las propias habilidades y recursos para influir en el entorno y en las circunstancias personales.
Se destacan varias prácticas basadas en la ciencia para gestionar emociones y promover el bienestar:
- Reconocer y aceptar las emociones, tanto positivas como negativas, dándoles un propósito.
- Migrar gradualmente de emociones intensamente negativas a estados más neutrales y positivos mediante herramientas como el mindfulness y la gratitud.
- Cultivar hábitos saludables relacionados con el autocuidado físico, el ejercicio, alimentación y descanso.
- Mantener una mentalidad de aprendiz y curiosidad constante para el crecimiento intelectual.
- Contribuir a la vida de otros como forma de dar sentido y propósito.
El enfoque contrasta con la psicología tradicional al enfatizar que somos «jalados por el futuro» y motivados por lo que podemos crear y lograr, más que empujados por heridas o problemas pasados.
Enfoque para todas las edades y el rol de la comunidad
La psicología positiva no es exclusiva para jóvenes o adultos, sino que es muy valiosa en la tercera edad, ayudando a sostener esperanza, satisfacción y sentido ante los cambios propios del envejecimiento. Asimismo, la creación de una comunidad intergeneracional, donde jóvenes y adultos mayores se enriquecen mutuamente y abren perspectivas, es fundamental para cultivar el bienestar colectivo.
Recomendaciones adicionales y recursos
- Cuestionar el pesimismo automático que muchas veces predomina en nuestro diálogo interno.
- Practicar la gratitud reconocida como una virtud esencial para enfocar la atención en lo bueno.
- Usar la naturaleza, el humor y la música para fomentar emociones positivas.
- Estar abiertos a nuevos aprendizajes y experiencias como fuente de vitalidad.
- Buscar ayuda, conectarse con otros y formar redes que nutran la autoeficacia.
Referencias importantes incluyen los libros de Seligman («Florecer»), Tal Ben-Shahar y María Sirua, quienes abordan cómo mantener la felicidad y esperanza aun en tiempos difíciles o de pérdida.
La psicología positiva es una disciplina transformadora que, sustentada en evidencia científica, ofrece un camino para construir resiliencia, felicidad y significado en la vida. La esperanza y la autoeficacia son pilares fundamentales para manejar las dificultades, reinventarnos y vivir con plenitud. La comunidad y el aprendizaje constante facilitan este proceso, haciendo el bienestar un proyecto colectivo y dinámico que nos incluye a todas las edades y contextos.


