agosto 14, 2025 Enlace50

Psicología positiva, la esperanza en acción

Por: Psicóloga Arlen Solodkin

Fue muy importante mi acercamiento inicial a Seligman y luego a Tal Ben-Shahar, otro referente en estudios de la felicidad y liderazgo, cuyo curso en Harvard fue el más popular de la historia. Logré traer la certificación en estudios de la felicidad a Latinoamérica y desarrollo actualmente la maestría en esa materia.

Tanto Seligman como Ben-Shahar han tenido trayectorias personales complejas, no siempre optimistas, pero su búsqueda constante de significado y felicidad los llevó a crear modelos y herramientas científicas para ayudar a otros.

La psicología positiva, como campo, surgió para dar un giro en el enfoque tradicional de la salud mental. En lugar de centrarse solo en resolver problemas o disminuir el sufrimiento, propone reconocer y aprovechar las capacidades y recursos internos de las personas para construir vidas plenas y satisfactorias. Este enfoque fue impulsado hace más de 30 años por Martin Seligman, considerado el padre de esta disciplina.

Fundamentos y Modelo PERMA

Seligman desarrolló el modelo PERMA, que resume los pilares del bienestar:

  • Emociones positivas: Reconocer y cultivar estados emocionales que contribuyan a la salud mental.
  • Involucramiento: Sentirse profundamente conectado con las actividades que realizamos.
  • Relaciones positivas: Fomentar vínculos saludables y enriquecedores.
  • Significado y propósito: Encontrar sentido en la vida y sus acciones.
  • Logros: Establecer y alcanzar metas que motivan y promueven el crecimiento personal.

Este modelo contribuye a transformar una existencia ordinaria en algo extraordinario, ayudando a vivir con plenitud en muchos aspectos: emocional, espiritual, intelectual y social.

La psicología positiva ha influido significativamente en diversos ámbitos:

  • Políticas públicas y sociales.
  • Educación positiva.
  • Organizaciones y entornos laborales.
  • Incluso ha buscado vincularse con religiones y gobiernos para conectar a la humanidad en común.

El enfoque se aleja de medir la plenitud solo en términos económicos o productivos, y propone medir la felicidad a partir de las emociones, relaciones, sentido y propósito.

Esperanza como motor de cambio

La esperanza se presenta como un concepto esencial, especialmente en tiempos complejos donde la información y las voces están al alcance, pero también donde puede imperar el sentimiento de impotencia o desamparo. La acción, la proactividad y las creencias en nuestras capacidades (autoeficacia) son vistas como medios para superar la desesperanza y fomentar un círculo virtuoso de mejora continua.

Los tres elementos clave de la esperanza son:

  1. Optimismo: La capacidad cognitiva de imaginar un futuro mejor.
  2. Imaginación: Flexibilidad para explorar diferentes caminos y oportunidades.
  3. Autoeficacia: Creencia en las propias habilidades y recursos para influir en el entorno y en las circunstancias personales.

Se destacan varias prácticas basadas en la ciencia para gestionar emociones y promover el bienestar:

  • Reconocer y aceptar las emociones, tanto positivas como negativas, dándoles un propósito.
  • Migrar gradualmente de emociones intensamente negativas a estados más neutrales y positivos mediante herramientas como el mindfulness y la gratitud.
  • Cultivar hábitos saludables relacionados con el autocuidado físico, el ejercicio, alimentación y descanso.
  • Mantener una mentalidad de aprendiz y curiosidad constante para el crecimiento intelectual.
  • Contribuir a la vida de otros como forma de dar sentido y propósito.

El enfoque contrasta con la psicología tradicional al enfatizar que somos «jalados por el futuro» y motivados por lo que podemos crear y lograr, más que empujados por heridas o problemas pasados.

Enfoque para todas las edades y el rol de la comunidad

La psicología positiva no es exclusiva para jóvenes o adultos, sino que es muy valiosa en la tercera edad, ayudando a sostener esperanza, satisfacción y sentido ante los cambios propios del envejecimiento. Asimismo, la creación de una comunidad intergeneracional, donde jóvenes y adultos mayores se enriquecen mutuamente y abren perspectivas, es fundamental para cultivar el bienestar colectivo.

Recomendaciones adicionales y recursos

  • Cuestionar el pesimismo automático que muchas veces predomina en nuestro diálogo interno.
  • Practicar la gratitud reconocida como una virtud esencial para enfocar la atención en lo bueno.
  • Usar la naturaleza, el humor y la música para fomentar emociones positivas.
  • Estar abiertos a nuevos aprendizajes y experiencias como fuente de vitalidad.
  • Buscar ayuda, conectarse con otros y formar redes que nutran la autoeficacia.

Referencias importantes incluyen los libros de Seligman («Florecer»), Tal Ben-Shahar y María Sirua, quienes abordan cómo mantener la felicidad y esperanza aun en tiempos difíciles o de pérdida.

La psicología positiva es una disciplina transformadora que, sustentada en evidencia científica, ofrece un camino para construir resiliencia, felicidad y significado en la vida. La esperanza y la autoeficacia son pilares fundamentales para manejar las dificultades, reinventarnos y vivir con plenitud. La comunidad y el aprendizaje constante facilitan este proceso, haciendo el bienestar un proyecto colectivo y dinámico que nos incluye a todas las edades y contextos.

 

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