Por: Adriana León Portilla y Marcos Cherem / Terapeutas existenciales
¿Qué es la terapia existencial?
En esta etapa de la vida nos preguntamos muchas cosas y no nos satisfacen las respuestas que nos hemos dado toda la vida.
La terapia existencial tiene que ver con la relacionalidad, es una terapia existencial relacional, es importante decirlo porque creo que en estos momentos de vida después de los 60 la relación toma un nivel muy poderoso. No quiero decir que a los 20 a los 30 no lo sea, pero hacemos preguntas distintas y también tenemos vivencias distintas. Después de los 60 la dimensión del cuerpo, la dimensión física es otra. Una muy fuerte.
En la dimensión relacional somos mucho más conscientes de lo que nos está pasando en relación al otro. La terapia existencial tiene esta parte relacional, en donde podemos hacer preguntas distintas. El paradigma que hemos venido trayendo a lo largo de nuestra vida puede moverse, muchas cuestiones pueden ser diferentes.
Lo que ofrecemos es una relación, muchas veces la gente llega a terapia buscando eso, vas al médico buscando un diagnóstico y buscando una solución y lo que nosotros ofrecemos en la terapia principalmente es una relación que acompaña al otro en toda esta exploración de su existencia, de la angustia, de la libertad, de la soledad, del aislamiento, de la responsabilidad y claro a través de esta exploración van saliendo nuevas posibilidades y nuevas opciones. La idea es ofrecer un espacio en donde no haya certezas, ni el terapeuta, ni el consultante o el paciente tenemos certezas. Es un poco quitar esta imagen del terapeuta experto. Esta horizontalización que buscamos los terapeutas existenciales, la del no experto, tiene que ver también que nadie es experto en la experiencia de vida del otro. El otro es el único experto en su vida, en su experiencia de vida, en sus miedos, en sus anhelos.
Después de los 60 nos vamos a enfrentar con este gran tema de la muerte, de la finitud. La terapia existencial para los que alguna vez tal vez escucharon algún mito, tiene esta fama de oscura y no lo es, pero si nos permitimos explorar, analizar eventos tan importantes como el de la finitud y la muerte.
Vivimos muchas muertes a lo largo de nuestra vida, muchos ciclos se cierran, profesionales, relacionales y por supuesto tenemos que enfrentar la muerte de nuestros padres.
¿Cómo funciona una terapia existencial?
En una sesión básica no hay una agenda, ni siquiera ofrecemos el número de sesiones. Tengo pacientes que llevan 5 años conmigo y no es un proceso de psicoanálisis. Ofrecemos un espacio seguro, un espacio de confianza, un espacio en donde estamos disponibles uno para el otro, un espacio en donde yo te puedo ofrecer mi experiencia de vida y lo que he hecho con lo que me ha pasado, te puedo ofrecer un espacio de contención, un espacio de sostén y un espacio en donde a lo mejor vas a hablar cosas que no hablas en otros lado. Es estar dispuesto a estar con el otro, a recibir al otro venga como venga sin querer cambiarlo y de pronto nos toca ser como el que poncha el globito y debemso decir te tengo malas noticias, esto no va a pasar, esto se va a poner peor, pero aunque se ponga peor no estás solo para transitarlo. Puede ser que de repente alguien llegue y te diga dame siete reglas básicas para dejar de fumar y mi ofrecimiento es yo no sé si vas a dejar de fumar pero sí te voy a acompañar a que veamos porque es valioso para ti fumar o dejar de fumar, qué significa el cigarro, te ofrezco el proceso de explorar y el resultado puede ser que dejes de fumar, o que fumemos en una de esas juntos. Nosotros partimos de la idea de que nuestra terapia es una propuesta pero no es la única ni la verdadera porque esa no existe.
Hay otra modalidad de terapia existencial que es la terapia de grupo, en donde nos reunimos en este caso Adriana y yo como coterapeuta a acompañar a otras 12 personas a su existencia. Una primera sesión es introductoria, no hay temas, los temas los pone el grupo. Los miembros del grupo empiezan a compartir sus experiencias y nosotros como coterapeutas podemos ir guiando la sesión para que lo que pasa entre los que están integrando el grupo comience a ser un microcosmos de lo que pasa afuera.
Muy pocas veces tienes un una contención como para que el otro te diga lo que piensa de tu experiencia o de tu actitud o de lo que está pasando en tu vida y ahí empieza una magia bien distinta en el grupo, de lo que sucede uno a uno.
¿Qué diferencia hay entre una terapia de grupo y una terapia de apoyo?
Lo primero es el tema, yo tuve mi primer terapia de grupo hace muchísimos años, era un grupo de pacientes con VIH, ahí todos todos eran portadores del virus, esa es una gran diferencia. Aunque al principio acabas hablando de otras cosas porque los temas se extienden, el denominador común es la gente que perdió un hijo, la gente que tiene cáncer, la gente que tiene VIH y eso te marca una agenda. Es un grupo abierto, no importa la edad, el sexo, no importa la religión, no importan tus padecimientos, lo que importa es que vayas con la disponibilidad de mostrarte, de recibir y respetar. La magia del grupo es que te ofrece más de una mirada. La terapia individual te ofrece la mirada del terapeuta, la del grupo te ofrece este microcosmos. Los invitamos a que digan qué les pasa con lo que están viviendo, se rompen también paradigmas de qué es lo correcto decir y que no es lo correcto porque no existe. Los temas van cambiando, nuestra terapia tiene que ver con procesos, tiene que ver con qué nos pasa a nosotros.
La terapia existencial fenomenológica es una terapia en donde las tensiones entre a y b, entre vida y muerte, entre lo que pasa en la vida de los grandes temas existenciales se pone en el grupo. Soy responsable de lo que yo produzco en el otro y de lo que el otro produce en mí, nada de lo humano me es ajeno.
La terapia existencial tiene una cosmovisión. Esta responsabilidad la vemos como la habilidad para responderle al mundo que desde nuestra visión tiene que ver con la libertad que tenemos.
Hoy puedo tomar mis decisiones, hoy elijo si para allá o para acá, si a o b, si con Juan o Pedro. La terapia existencial tanto de grupo como individual me ha invitado a esta exploración de quién soy, me ha dado el gran regalo de la conciencia. Me ha dado el darme cuenta que no hay nada escrito. Somos seres que nos estamos construyendo diario, diario estamos escribiendo nuestra historia y la podemos cambiar, puedes cambiar hasta de pluma, de cuaderno.
No hay nada definido, puedes tomar decisiones todo el tiempo, con conciencia. Hoy tenemos un mundo de posibilidades, podemos ser muchas cosas. Hay movimiento todo el tiempo, hay angustia, pero también hay amor, también hay felicidad y hay muchísimas posibilidades.
Somos unos apasionados de la terapia existencial pero sí reconozco que no es para todo el mundo.
Adriana ¿A ti qué te han enseñado los años?
Me han enseñado a oír más y hablar menos básicamente.
Marcos ¿A ti qué te han enseñado los años?
Me han enseñado a ser más consciente, pero también me han enseñado que muchas veces la pregunta es más poderosa que la respuesta y que el silencio muchas veces responde de manera más contundente que la palabra.
No hay un solo terapeuta existencial igual, cada terapeuta existencial va a acompañar desde su propia existencia y eso lo hace muy variado.
¿Qué es la fenomenología?
Es un método, es una forma de acercarte a la exploración de la vida del ser humano. No puedo conocerlo todo, no puedo nombrarlo todo, no sé nada. No soy experto en la vida, ni en la mía, ni en la de nadie más. Hay una parte en la que hablamos de la actitud fenomenológica, es una actitud que implica el aceptar el no saber. Por otro lado también implica el asombro, el maravillarse de que las cosas sean de una manera y que siempre pueden ser de otra. Es una manera de apasionarte por tu vida.


