Por: Fernando Lara Torres / Neurocirujano
Es importante aprender sobre la salud de la columna cervical para prevenir problemas mayores. Uno de los mitos más comunes es que las cirugías de columna significan que la persona nunca volverá a caminar. Esto, suele ser usado incorrectamente basado en casos muy antiguos o cuando el paciente ya llega en etapas muy avanzadas y severas de la enfermedad.
Síntomas comunes de problemas cervicales
Los síntomas iniciales más frecuentes son dolor de cuello que se irradia hacia el hombro y hormigueo o adormecimiento en las manos y brazos. A medida que el problema avanza, el paciente puede presentar dificultad para realizar movimientos finos como abotonarse la ropa, comer o peinarse. Estos síntomas suelen aparecer paulatinamente y las personas a menudo los ignoran o normalizan.
La columna cervical está formada por siete vértebras. La primera se llama Atlas y sostiene el cráneo; la segunda, Axis, permite el movimiento; las siguientes se numeran de la tercera a la séptima vértebra. La columna cervical brinda soporte y movilidad al cuello, y dentro se encuentra la médula espinal, que conecta el cerebro con el cuerpo. También pasan por la columna las arterias vertebrales, que suministran sangre a la parte posterior del cerebro y al cerebelo.
Son muy peligrosas las maniobras bruscas para “acomodar” el cuello, como los movimientos que se ven en videos de personas que “truenan” el cuello. Estas maniobras pueden lesionar la médula, las vértebras o las arterias vertebrales, causando accidentes graves como embolias cerebrales, infartos, parálisis e incluso insuficiencia respiratoria.
En algunos casos, los problemas cervicales pueden causar mareos, especialmente en personas mayores con enfermedades como diabetes o hipertensión, cuando hay compromiso en las arterias que llevan sangre al cerebro.
Las cervicales que más se afectan son la cuarta, quinta y sexta, que tienen más movilidad y están más expuestas a estrés y lesiones. Se pueden presentar hernias o protrusiones de disco, que son rupturas en la capa externa del disco intervertebral, lo que permite que su contenido interno (núcleo pulposo) presione nervios cercanos y provoque dolor y otros síntomas.
Las causas incluyen el envejecimiento, traumatismos, mala postura, tabaquismo, obesidad y accidentes de tráfico (latigazo cervical).
La osteoporosis afecta el hueso y contribuye al desgaste vertebral, siendo más común en mujeres. La obesidad es un factor directo de sobrecarga mecánica para la columna, ya que aumenta el peso que deben soportar las vértebras, acelerando el deterioro y la aparición de lesiones.
Prevención: hábitos posturales y ergonomía
Es recomendable dormir de lado, con una almohada ni muy grande ni muy pequeña, para mantener la columna alineada, usando una almohada entre las piernas para evitar torceduras. Evitar dormir boca abajo es fundamental, pues esta postura es la peor para la columna.
Cuiden la postura al sentarse (no encorvarse ni echarse en posiciones “desparramadas”), evitar la flexión prolongada del cuello hacia abajo (como sucede con el uso del celular), y mantener los hombros hacia atrás para corregir la joroba y proteger la columna.
Cirugías cervicales: tipos y recuperación
Existen dos tipos principales de cirugía cervical:
- Cirugía anterior: Se realiza por el frente del cuello con una pequeña incisión, desplazando músculos y estructuras para llegar a la columna. Se quita la hernia o daño del disco, se libera el nervio y se coloca una prótesis o caja con tornillos para estabilizar.
- Cirugía posterior: Cuando hay múltiples niveles afectados o daño severo, se hace por la parte trasera de la columna, quitando partes de la vértebra para liberar la médula y nervios. Puede requerir tornillos para fijar la columna y evitar que el cuello quede inestable.
La recuperación dura aproximadamente dos meses, tiempo durante el cual es fundamental el uso de un collarín rígido para proteger la zona intervenida, evitar movimientos bruscos que puedan desplazar tornillos o prótesis y garantizar la correcta unión de las vértebras.
La fisioterapia es clave para el éxito postquirúrgico, especialmente en pacientes con pérdida importante de fuerza o contracturas musculares. Ayuda a recuperar movilidad, fuerza y funcionalidad. En algunos pacientes puede ser necesaria a largo plazo para mantener calidad de vida.
El dolor nunca debe ser considerado normal.
Si hay dolor de cuello persistente por más de una semana acompañado de hormigueo o debilidad, se debe acudir a consulta para evaluación, estudio y tratamiento adecuados. Retrasar la atención puede hacer que la cirugía sea más compleja, con menor probabilidad de recuperación total.
Neuropatías y limitaciones
Las neuropatías son daños a los nervios, que pueden ser causados por la compresión en la columna u otras enfermedades como diabetes o trastornos autoinmunes. El daño crónico nervioso no se regenera, por lo que la intervención temprana es crucial para evitar secuelas permanentes.
Un colchón ni muy duro ni muy blando es lo ideal para un buen soporte vertebral. Los colchones de espuma con memoria son recomendados porque se adaptan sin ser extremadamente rígidos. El colchón muy blando o muy duro puede causar dolores y mala alineación.
Es mejor dormir de lado con almohadas adecuadas para mantener la posición natural de la columna y evitar la flexión o torsión del cuello.
Nadar o hacer aquaeróbics con ejercicios recomendables para la salud cervical. Son ejercicios de bajo impacto que fortalecen musculatura sin someter la columna a golpes o cargas bruscas. Caminar también es muy útil.
Se desaconseja acudir a masajistas o hueseros sin diagnóstico adecuado ni estudios por imagen, pues las maniobras mal hechas pueden agravar el daño cervical, causar embolias o parálisis.
El adormecimiento o dolor en los brazos puede tener origen cervical, pero también otros como el síndrome del túnel carpiano, especialmente en personas jóvenes que teclean mucho. Se requiere valoración médica para identificar la causa correcta y aplicar el tratamiento adecuado.
Un ortopedista especializado en columna o un neurocirujano certificado pueden tratar problemas cervicales. En equipos multidisciplinarios trabajan ambos especialistas para abordar casos complejos con distintas visiones.
El cuidado adecuado de la columna cervical no solo previene problemas graves, sino que mejora la calidad de vida, evitando dolores crónicos y discapacidad. Mantener buena postura, evitar sobrecargas, realizar ejercicio de bajo impacto y acudir oportunamente al médico son las claves para una columna saludable y funcional.
Hospital Ángeles Metropolitano, Tel. 555 84 44 55


